Los
pendientes al educar en sexualidad
Entrevista
a Leonardo Romero, psicólogo, consultor internacional y director
del Centro de Sociedad y Consultoría de Barranquilla, Colombia,
realizada en el taller “Elementos de la Sexualidad y Educación
en Sexualidad”.
¿Cómo
mira el panorama latinoamericano en lo que compete a educación
en sexualidad?
A
nivel educativo formal nos topamos con que la mayoría de países
no tienen una política oficial expresada y reflejada en un plan
de educación sexual en las escuelas. Colombia tiene un proyecto
oficial pero que está muerto por falta de financiamiento, en
Perú y Chile hay algunas aproximaciones. Cuba es una de las mejores
experiencias que tenemos, mientras que en EEUU existe educación
sexual pero está enfocada solo en la abstinencia y postergación.
En Costa Rica y México todavía no se ha podido oficializar
un proyecto y en Ecuador llevamos 7 años tratando de que el proyecto
arranque. Uruguay, Argentina y Venezuela no lo tienen, en los países
centroamericanos todavía hay mucha influencia de los sectores
conservadores oficiales que regulan fuertemente y tienen mucha incidencia
sobre las decisiones políticas con respecto a la salud sexual
y reproductiva y a la educación sexual.
¿Existen
propuestas que incidan en la voluntad política de los gobiernos?
La
gran dificultad en la mayoría de los países latinoamericanos
es que los sectores conservadores no dejan que avance la decisión.
Por eso, la propuesta que vamos a hacer en Chile es que se hagan coaliciones
nacionales de salud y educación sexual, proponemos hacer coaliciones
en el sector de la sociedad civil, de las ONGs, de las universidades
para que empecemos a abogar por la salud y la educación sexual
en nuestros países. Es un problema político el de la educación
sexual, de compromiso ideológico, de convencimiento. Hay que
hacer educación sexual porque es una necesidad, es un derecho,
cualquier ministerio de nuestros paises que quiera tener una buena educación,
tiene que incluir educación sexual.
¿Cómo
debería ser la formación de las y los educadores?
Debería
existir un gran comité nacional que empiece a analizar qué
hace falta. Si encontramos que en nuestros países nos hacen falta
materiales de educación sexual, tenemos que hacerlos para nuestra
región, hay que formar a la gente para hacerlo.
Si nos hace falta formación de los docentes, empecemos a hacer
ofertas de procesos de formación, hay que meter en el currículo
de los institutos pedagógicos la formación para que nuestros
profesores se gradúen en la pedagogía de la matemática,
de las ciencias sociales, de la educación sexual. Hacen falta
ofertas de postgrados en educación sexual, en género,
en salud sexual; encontrémonos con las universidades para que
con ciertos estándares monten una oferta para lo que el país
necesita. Hace falta por ejemplo, incluir en el currículo de
la licenciatura el componente de formación de la sexualidad para
que el licenciado, desde el área, aprenda a ver cómo puede
abordar la sexualidad. En literatura por ejemplo, podrían ver
las implicaciones que tienen el erotismo en la literatura, cómo
podemos usar la literatura para desarrollar la educación sexual.
¿Hablamos
entonces de la educación en sexualidad como un eje transversal
y no como una materia más?
Yo
creo que en este momento es un avance de América Latina esa concepción,
y lo otro que se está superando, pero que todavía falta,
es la concepción de que la educación sexual se haga preventiva
y supresiva. Todavía los Estados se están apoyando en
estadísticas de embarazo, de VIH/SIDA, de comercio sexual para
justificar la educación sexual, y la razón de ser de la
educación sexual no es esa.
¿Cuál
es la razón de la educación sexual?
Que
la sexualidad se aprende, y si es aprendida hay que educarla, y la otra
razón es que es un derecho. Es un derecho de la niñez
y de la juventud, que el Estado, la sociedad adulta y la familia dejan
de cumplir. Nuestros niños merecen una buena educación
sexual, es un derecho que les demos una buena educación sexual.
Para
ejercer este derecho hay varios actores que juegan un importante papel,
entre ellos están los medios de comunicación. ¿Qué
se puede hacer para promover un trato respetuoso al tema de la sexualidad
a través de estos canales?
Si
se tiene una perspectiva nacional de una cultura sexual que no favorece
el desarrollo de la salud sexual en el contexto del desarrollo humano,
no se puede descuidar el papel de los medios de comunicación.
Por ejemplo, podemos invitar libretistas, productores de telenovela,
productores de televisión a oírnos, para que ellos empiecen
a discutir y a reflexionar cómo ellos están haciendo cosas
que reproducen esquemas imaginarios, modelos inadecuados de la sexualidad.
Las telenovelas que se están haciendo son telenovelas que todavía
reproducen ese concepto del amor donde una mujer tiene que pelear con
otras mujeres el amor de un hombre, el dejarse fregar durante todos
los capítulos para en el ultimo capitulo ser feliz.
Hay que formar a los medios y eso tiene que venir del liderazgo de un
gran grupo de gente que esté pensando por dónde andarle
a la salud y a la educación sexual del país.
¿Cuál
es el rol que les corresponde a las y los jóvenes en este proceso?
La
propuesta que nosotros estamos haciendo es que la educación sexual
no sea de nosotros para ellos, sino una educación donde ellos
son participes y sujetos constructores de su proceso de educación
sexual, o sea que los jóvenes no son receptores de lo que los
adultos se están inventando sino que juegan un gran papel. La
idea es que ellos dinamicen el proceso y que los hagamos sujetos de
derecho, que tienen que participar, que es un derecho y los chicos crean,
inventan, producen. Lo que necesitan ellos es una sociedad adulta que
les canalice esa gran creatividad que ellos tienen.
¿Qué papel juegan los organismos de cooperación
en este reinventar la sociedad en términos de educación
sexual?
Las
entidades cooperantes confrontan el Estado al apoyar medidas que apunten
a una meta construida y decidida colectivamente. Por ejemplo, si dicen,
hace falta formación, pero es muy costosa una capacitación
persona a persona, cara a cara, entonces montemos un gran sistema de
información a distancia, es un gran sistema de información
virtual que sale más económico. La clave es decir hacia
donde queremos ir.
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