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Mujeres en situación de movilidad encuentran en Ecuador una esperanza para prevenir la muerte materna y neonatal

14 Septiembre 2018
En lo que va del 2018 se registra el ingreso de más de 660 mil personas venezolanas en situación de movilidad al Ecuador
Francisca (nombre protegido) de 21 años, con 19 semanas de embarazo, terminó de empacar y guardó el pasaje de bus en su cartera. La fuerte crisis económica que su familia enfrentaba le llevó a tomar la decisión más difícil de su vida, se despidió con mucha tristeza de su esposo y del país que amaba, Venezuela.
 
Viajó por cinco días y llegó al Centro Binacional de Atención fronteriza de San Miguel - CEBAF, en Lago Agrio -  Ecuador, pero el horario de atención había terminado, pasaría la noche en el albergue, equipado con colchonetas, cobijas, baños, duchas y agua limpia. Una fundación le entregó comida. Todo sin costo.
 
 
Como Francisca, alrededor de 2,3 millones de personas venezolanas se han visto obligadas a salir de su país como consecuencia de la crisis en los últimos años. La mayor parte señalan la falta de alimento como la principal razón para su movilidad (OCHA, 2018).
En lo que va de 2018, han ingresado al Ecuador más de 660 mil personas venezolanas, de ellas 120 mil se han establecido aquí. La comunidad de personas venezolanas en Ecuador llega a más de 211 mil personas, el resto continúa su viaje a diferentes destinos (Ministerio del Interior 2018, OCHA 2018).
 
“Al llegar me sentí enferma pero pensé que no era grave. Al día siguiente me puse mal, sentía frío y sudaba, me dolía mucho el vientre, sabía que mi bebé estaba en peligro y fui a ver al doctor del CEBAF”, menciona Francisca.
“La infección de las vías urinarias, vaginitis, infecciones respiratorias y problemas dentales, son las principales patologías de las personas en situación en movilidad detectadas en los pasos fronterizos. La falta de acceso a servicios sanitarios como baños, duchas, agua potable, imposibilita una adecuada higiene y esto impacta en la salud, especialmente de mujeres, adolescentes y niñas. Por esto es necesario brindar especial atención en salud sexual y reproductiva en las fronteras”,  Soledad Guayasamín de UNFPA.
 
Francisca tenía una infección de las vías urinarias con amenaza de aborto y fue trasladada de urgencia al Hospital Marco Vinicio Iza de Lago Agrio. “Me hicieron varios exámenes, me dieron medicina, me alimentaron. Ya me siento mejor, la fiebre se está yendo, eso me hace sentir tranquila por mi bebé”.  Pasarán dos días más hasta que se estabilice y continúe su viaje hacia Perú.
 
Doctora realiza control a Francisca en el Hospital Marco Vinicio Iza
 
En el 2018 el Ministerio de Salud Pública ha brindado cerca de 60.000 atenciones en las unidades de salud y los puntos de control migratorio de las fronteras, incluido atención de partos y emergencias obstetricias. “La atención a las mujeres embarazadas es prioritaria, les hacemos el control, les damos suplementos vitamínicos. A las mujeres que necesitan planificación familiar les ofrecemos métodos de barrera y también implantes” señala Inés Zambrano, médica del CEBAF de Huaquillas. 
 
UNFPA apoya al Ministerio de Salud Pública fortaleciendo la atención y los servicios de salud sexual y reproductiva, incluida la prevención de las muertes maternas y neo natales, y la prevención de violencia basada en género en las fronteras del país de manera constante. "En la frontera la información sobre las señales de peligro en el embarazo y de los servicios de atención en salud sin costo, pueden ser la diferencia entre la vida o la muerte de una mujer en situación de movilidad", señala Marcela Ayluardo de UNFPA.
 
 
 

Servicios que salvan vidas

 
Mareliz Hernandez vive en Tulcán desde hace 7 meses, tiene 33 años y un embarazo de 23 semanas. Con dos carreras universitarias, salió de Venezuela por la difícil situación económica que enfrentaba. “Hacíamos vaquita con nuestros vecinos, uno compraba arroz, el otro huevos, otro vegetales, para tener variedad. Otros no tenían ni para eso, es duro vivir así”. Trabaja lavando platos en un restaurant y muchas veces pasa más de 10 horas de pie. Una tarde sintió mucho dolor en el vientre y fue hospitalizada.
 
“Tenía miedo de lo que podía pasarme, pero aquí es una maravilla, mejor que Dr. House (ríe), me han hecho exámenes, están pendientes de mi, no he tenido que traer medicamentos para que me atiendan, tienen todo, hay sala de parto y es gratis".  
 
 
Marelis sabe que su bebé estará bien: "yo a él le digo tantas cosas, que me disculpe si le paso mi cansancio, que estemos en el hospital, pero que todo lo que hago es por él. Le tocó la mamá más loca (ríe), que lo ama y que lo va a cuidar toda la vida”.
 
Marelis ha planificado tener a su bebé en el Hospital Luis G. Dávila por la seguridad que le transmite. Ya son varias mujeres en situación de movilidad han tenido partos seguros en los hospitales públicos de las fronteras. 
“En Ecuador la atención en salud es gratuita, es un derecho constitucional para todas las personas sin importar de donde sean”, señala Mario Vergara, Representante Nacional de UNFPA Ecuador.
 
Génesis y Alejandro, venezolanos con su hija recién nacida en el Hospital Básico de Huaquillas
 
 
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